¿Cómo detectar y mejorar la adicción a los celulares en adolescentes?

En esta época pedirle a un niño o adolescente que se imagine un día completo sin estar conectado puede resultar como un ejercicio terrorífico, pues los teléfonos móviles son herramientas imprescindibles hoy en día y de un modo u otro te llevan a estar conectado a cada momento, pero ¿qué pasa cuando deja de ser algo útil y divertido a convertirse en un problema de salud?                                         

Como cualquier otra actividad que forme parte de la rutina diaria, los celulares pueden generar dependencia y esa dependencia puede pasar a convertirse en una adicción, que hoy en día se conoce como nomofobia, un trastorno cuyas raíces pueden ser tan fuertes como las de algún problema psicológico cualquiera.

El origen del término “nomofobia” viene del inglés “no-mobile-phone phobia” y su concepto lo define como el miedo a estar sin teléfono móvil. Al igual que las demás, esta fobia es una manifestación de algún conflicto interno a través de la angustia de sentirse separados del mundo virtual que crea el teléfono. Es objeto de estudio la proliferación de nuevas fobias directamente relacionadas a los avances electrónicos y esta es una que ataca muy de cerca.

¿Cómo reconocerlo?

Principalmente hay que reconocer que las causas de esta fobia son el exceso de las nuevas tecnologías y la obsesión por estar permanentemente conectados. Sin darnos cuenta, el uso del teléfono celular se ha apoderado de todos los espacios de la vida cotidiana y hay ciertas señales de alarma que son similares a las de otras adicciones y que si son detectadas en algunos jóvenes, deben activarse las alarmas y tomar acciones para mitigar los daños que esta fobia puede causar.

Algunos de estos signos son:

  • Aislamiento.
  • Cambio de conducta social.
  • Cambios en el rendimiento académico.
  • Cansancio.
  • Problemas de concentración.

¿Cómo tomar acción al respecto?

Lo más prudente para evitar el exceso del teléfono es enseñar a los niños a usar estos dispositivos con responsabilidad. Prohibir el uso de ellos sería absurdo, pues el abanico de posibilidades para educar y entretener es infinito, lo importante es saber que existe un mundo fuera de ellos y que deben usarse con moderación.

Los profesionales de la salud generalmente recomiendan:

  • No usar dispositivos electrónicos en los cuartos/recámaras/alcobas. Limitar su uso a espacios de tránsito como salones, terrazas o despachos.
  • Supervisión de un adulto: De modo que se pueda tener cierto control con respecto al tiempo de uso y a los contenidos que consumen los niños.
  • Limitar la cantidad de pantallas: Actualmente es común revisar el teléfono mientras ves televisión con una computadora encendida cerca de ti. Lo más recomendable es no exponer a los jóvenes a una gran cantidad de conexiones al mismo tiempo.
  • Crear horarios: Es bueno que los niños tengan una rutina determinada, que puedan usar sus dispositivos móviles los fines de semana o mientras no cumplan con ninguna actividad escolar.

Todos estos tips pueden ayudar a prevenir problemas con la nomofobia en la adolescencia y lograr que se haga un uso razonable de la tecnología.

Para información adicional visite nuestro artículo “Tips para el uso correcto de Instagram en los niños y adolescentes”