¿Cómo enseñar a alcanzar una meta?

Las metas son impulsos de vida: objetos, momentos, logros que anhelamos obtener; que nos obligan a trabajar para alcanzarlos. Uno de los valores más importantes que podemos enseñarle a los más chicos de la casa es el luchar por esos triunfos, sin importar que sean pequeños o más grandes que la propia imaginación.

La disposición es uno de los elementos más valiosos al momento de inculcar la orientación al logro, por eso es importante introducir el concepto de la “Mentalidad de crecimiento” a los jóvenes, de modo que comprendan que tanto las habilidades como el talento se pueden desarrollar y pulir con esfuerzo, considerando que ese esfuerzo es algo íntimamente ligado con el proceso de aprendizaje.

Para enseñar a alcanzar una meta, hay que cambiar la perspectiva hacia los errores, entenderlos como retos y así mejorar en el camino hacia los objetivos. Además, es importante enseñar la aceptación hacia las críticas constructivas y tomar lo mejor de ellas; una mentalidad abierta, realista y positiva es un factor determinante al momento de trazar un objetivo.

¿Qué beneficios trae tener una mentalidad de crecimiento a la hora de alcanzar una meta?

–    Recalcar el valor de la perseverancia: No hay nada más satisfactorio que alcanzar algo luego de mucho trabajo por ello es importante que los niños reconozcan que el trabajo arduo rinde frutos y que por más veces que se caigan, deben seguir intentándolo. A veces ser testarudos puede llevarlos lejos.

–    Fomentar la independencia: Muchas veces este paso es más complicado para los padres y tutores que para los mismos niños, pues siempre querrán dar una mano, sin embargo deben permitirle al joven que descubra sus propias capacidades, trabajando de forma individual pero sabiendo que pedir ayuda no está mal, de vez en cuando.

–    Tomar acción: Enseñar a forjar una mentalidad de crecimiento es una invitación directa a tomar acciones concretas en pro de un objetivo. Los niños deben reconocer que los actos tienen consecuencias positivas o negativas sobre lo que quieren lograr, por ello hay que incitarlos a que actúen con conciencia.

–    Conocer el concepto de humildad: La humildad te devuelve a tierra, a tus raíces, al momento de aceptar tus errores y aprender de ellos, de manera que este valor es una insignia en el proceso de los aprendizajes orientados al logro.

–    Proyectar a futuro: Cuando determinas el camino hacia una meta, debes crear planes con tiempos específicos, tener eso en cuenta le enseñará a los jóvenes a visualizarse en el futuro, entendiendo que las cosas que se obtienen de forma inmediata solo se convierten en duraderas si son bien trabajadas y que las cosas logradas a largo plazo suelen ser las más satisfactorias.

Nada puede parar al hombre con la actitud mental correcta de conseguir su meta; nada en la tierra puede ayudar al hombre con la actitud mental equivocada.”

-Thomas Jefferson.

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