¿Cómo lograr estudiantes felices y saludables?

Una buena educación no solamente se trata de impartir ciertos conocimientos o de enseñar teorías y fórmulas que deban ser aprendidas al pie de la letra.

Hay que incentivar la formación de estudiantes para que sean personas integrales, que puedan desenvolverse adecuadamente en su mundo personal y profesional. Para ello se debe fomentar actividades donde se estimule su crecimiento espiritual y se mejore su salud física y mental.

A continuación, mencionaremos algunas recomendaciones para poner en práctica y formar niños más felices y saludables:

1.       Crear ambientes de estudios que sean seguros, agradables y basados en el respeto.  Todo el personal docente y grupos de estudios deben relacionarse como si fueran una familia, con amor, tolerancia, aceptando y respetando las diferencias, pero haciendo que el estudiante se sienta integrado.

2.       Promover el desarrollo de la inteligencia emocional para aprender a autogestionar las emociones.  Los fracasos, errores y situaciones adversas deben ser tratadas como parte de la vida y aprender a sacar el lado positivo como punto de mejora y no de crítica.

3.       Fomentar actividades artísticas y deportivas.  La mejor forma de expresarse naturalmente es a través de las artes y el deporte, esto le permite al estudiante drenar y manifestar sus emociones canalizándolas mediante actividades que sean de su agrado.  La pintura, la música, el baile, el deporte o cualquier actividad física guiada son excelentes herramientas para despertar la imaginación y el trabajo en equipo.

4.       Incentivar la lectura.  A pesar de los grandes avances de la tecnología y la inmediatez de obtener respuestas, el promover lectura de temas interés no solamente beneficia a mejorar el vocabulario y la expresión, sino que también, despierta la curiosidad por aprender.

5.       Impulsar la solidaridad y conciencia social. Incluir actividades de voluntariado, donde se comparta tiempo y recursos con personas que tengan algún tipo de necesidad, es muy importante para que el estudiante se sienta útil ayudando a otras personas.  Además, crea conciencia de brindar una mano a quien lo necesita. Aquí también se puede incluir la participación en actividades acerca del cuidado del medio ambiente, tratando temas como el reciclaje, siembra de árboles, cuidado de los desechos, entre otros, que permitan un desarrollo totalmente solidario con el ambiente y personas que lo rodean.

6.       Enseñar actividades complementarias que inciten al autoconocimiento.  Es de gran importancia complementar la educación tradicional con ciertas actividades que permitan el autodesarrollo personal del estudiante.  Permitir que ellos encuentren su vocación, que pueda realizarse en un entorno que los haga feliz y los motive. La meditación es una práctica que puede enseñarse como mecanismo de autodescubrimiento y control de emociones.

Poner en práctica estas recomendaciones hará que la calidad educativa progrese y que el alumno se sienta feliz  y con más ganas de aprender. Al final de cuentas, un niño feliz y con herramientas para su futuro, tendrá más posibilidades de convertirse en un adulto saludable que trabaje en pro de su bienestar y el de la sociedad.