La neurociencia en la educación.

La neurociencia es un conjunto de disciplinas científicas que se encarga de estudiar el sistema nervioso humano desde su estructura hasta su funcionamiento.  Esta rama es de gran utilidad en la educación porque puede revelar la forma como las personas adquieren y aprenden mejor los conocimientos.

Entender cómo funciona el cerebro es una herramienta que permite potenciar estrategias pedagógicas que faciliten el proceso de enseñanza-aprendizaje.  Aunque todavía queda mucho por descubrir, existen evidencias que permiten aplicar  los aportes de la neurociencia en la educación.

Entre algunos aspectos relevantes de la neurociencia educativa se pueden mencionar los siguientes:

  • Pone énfasis en procesos cognitivos como las emociones, la curiosidad, la atención, la conciencia y la memoria, que  implican el uso de diferentes áreas cerebrales y que pueden ser estimulados en un ambiente adecuado dentro del salón de clases. 
  • Reconoce que no todos los procesos de aprendizaje ni todas las respuestas emocionales son iguales en las personas, por lo tanto se debe  adaptar el sistema educativo para mejorar la preparación docente (quien enseña) y para ayudar y facilitar el proceso del alumno (quien aprende).
  • Determina que los procesos cognitivos trabajan asociados de forma que las emociones facilitan o dificultan el aprendizaje. Esto sugiere que el aprendizaje debe ser acompañado y asociado con emociones positivas.
  •  Ha demostrado la importancia del sueño y la regulación del estrés, y cómo su ausencia tiene efectos sobre la velocidad para procesar información.
  •  Evidencia que la música y el arte transforman el cerebro y favorecen una experiencia más efectiva de aprendizaje.
  •  Demuestra que el ejercicio, el movimiento y las experiencias multisensoriales promueven un mejor aprendizaje. 
  • Tomando como base todo lo anterior, la neurociencia se puede aplicar en los centros educativos implementando algunas estrategias como por ejemplo:
    • Promover un clima emocional positivo, donde tanto docentes como estudiantes asuman los errores de manera natural, cooperen entre ellos y participen activamente en todo el proceso de aprendizaje.
    • Incluir actividades artísticas y que estimulen el pensamiento creativo  dentro los programas educativos.
    • Realizar metodologías educativas innovadoras que propicien el trabajo en equipo y la participación activa de los alumnos. En este caso se puede recomendar el aprendizaje basado en proyectos.
    • Implementar experiencias que promuevan el movimiento y la interacción con la naturaleza, de esta manera se puede ayudar a la regulación emocional y también a aplicar técnicas para aprender jugando.