Los premios y castigos, ¿son una buena técnica de enseñanza?

Los premios y castigos son un sistema de enseñanza que han implementado los padres desde tiempos inmemorables, pero ¿de verdad saben ejecutar bien este sistema? Existen muchos casos en los que el niño no acepta este método, lo que genera más rebeldía y que su conducta empeore.

Por esta razón, el verdadero reto de los padres consiste en entender cómo actuar para obtener el resultado deseado y no generar miedo o un deseo de recompensa.

Los castigos y los niños.

Partiendo de lo anterior, lo principal es definir en qué momento y bajo qué circunstancias es preciso implementar un castigo, ya que es inevitable que los niños cometan errores, porque son mentes inocentes que no miden el alcance de sus acciones.

Uno de los puntos más importantes de resaltar a la hora de recurrir al castigo es explicar que el mismo se genera por las acciones que está realizando y no por temas personales de los padres.

La actitud de los padres también es un factor a destacar, ya que éste debe usar frases concisas y mantener una actitud seria. Esto permitirá que el niño entienda que su comportamiento fue erróneo.

Una forma práctica de evitar las conductas no deseadas es establecer acuerdos con el niño, de forma que entienda que existen ciertas actitudes que no son correctas y que en determinados lugares deben tener un comportamiento especial indicado por las normas sociales.

Las temidas recompensas.

Las recompensas se vuelven un arma peligrosa para los padres, ya que en muchas ocasiones los niños se aprovechan para, desde su desconocimiento, generar situaciones de soborno. Por eso, es importante que las apliquen para premiar las buenas conductas y logros.

Es recomendable no utilizar esta técnica para lograr comportamientos deseados, ya que el niño puede comprender que si realiza determinada acción será premiado y tal vez no la ejecutará porque entiende el contexto de la misma.

Es importante que los padres enseñen a sus hijos lo que significa que lo recompensen o que lo castiguen, para que éste entienda que las malas acciones generan una consecuencia y que las buenas acciones, generan situaciones positivas. Además, las recompensas representan una satisfacción por el esfuerzo realizado.

Es importante en ambas situaciones tratar de estar calmado, no alzar la voz y explicarle al niño el porqué de la decisión tomada, de esta forma él comprenderá que fue castigado por una acción y recompensado por otra. No teman en desarrollar el pensamiento crítico del niño desde edades tempranas, todo lo contrario, ayúdenlo a entender el mundo que los rodea y sus normas.