¿Por qué es importante fomentar la curiosidad en el aula?

Todos los seres humanos somos curiosos por naturaleza y este impulso de querer conocer y saber más es una habilidad tan necesaria como la comunicación, pues viene de los más primitivos instintos de supervivencia.

Nuestros cuerpos se activan de formas diferentes a cualquier estímulo imprevisto que se salga de lo cotidiano y esa emoción de querer conocer más sobre lo que está “fuera del margen” es la curiosidad, que sin duda, es una vía exprés hacia el aprendizaje, por ello los docentes deben fomentar la chispa que los lleve hacia el comportamiento inquisitivo natural que es la curiosidad.

No todos sentimos la misma curiosidad por las mismas cosas, es un rasgo que puede aumentar o disminuir dependiendo de factores como el contexto, el tiempo, la crianza y la educación. Hay niños que manifiestan una curiosidad nata y se predisponen al aprendizaje de modo positivo y hay niños que no, así que dentro del aula el maestro debe estimular el camino al conocimiento.

Estrategias para crear a un curioso

La capacidad de preguntar “¿por qué?” de un niño es casi infinita, pero esta cualidad se pierde con el paso del tiempo, entonces es responsabilidad de padres, tutores y maestros el incentivo a no dejar ir la curiosidad auténtica de los más pequeños de la casa y a enseñarles a usarla siempre para su beneficio.

En el aula, se pueden aplicar técnicas como:

  1. La disrupción: provocar a los alumnos a través de algo nuevo para ellos, que sea distinto a la rutina que acostumbran.
  2. Propiciar espacios de diálogo: los niños aprenden a través de la imitación y muchas veces, al sentirse bien en un entorno donde todos son libres de participar y preguntar, comenzarán a imitar estas actitudes y a hacer más inquisitivos.
  3. Incentivar a la resolución de problemas: si un problema se presenta en el aula, real o hipotéticamente, lo correcto sería conversar con los alumnos e invitarlos a intervenir para conocer de qué manera abordarían la situación. Este ejercicio es bueno para la autoestima de los pequeños.
  4. Reforzar los méritos: quienes se atrevan a dar el paso de intervenir en una de estas discusiones, deben ser reconocidos con un aplauso o unas palabras de aliento, esto automáticamente hará que los demás alumnos sientan la curiosidad de participar.

¿Qué beneficios trae?

  1. Para los pequeños con problemas de atención, el correcto empleo de las técnicas para fomentar la curiosidad les permitirá desarrollar la capacidad de enfocarse con genuino interés en sus tareas.
  2. La habilidad de desarrollar memoria a largo plazo.
  3. Un entendimiento diferente del mundo que los rodea, al invitarlos a cuestionarse todo.
  4. Mejoras en las habilidades de resolución de problemas.
  5. Estimulación de la perseverancia a través del interés.
  6. Ayuda al forjamiento de juicios personales y a la maduración del carácter

“El humor y la curiosidad son la más pura forma de inteligencia”. – Roberto Bolaño



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